Según Bruner (1986)“El bebé escucha sonidos e intenta comprender su sentido”. Desde el vientre materno, el bebé inicia el reconocimiento de voces muy familiares: madre, padre y hasta hermanos; y otros estímulos: visuales, olfativos, táctiles. El ambiente que lo rodea debe ser totalmente agradable pues él percibe todo lo que hay a su alrededor. Obviamente cuando nace se debe continuar con la estimulación; para que el desarrollo sea acorde a la edad evitando así dificultades tanto articulatorias como en la riqueza del lenguaje en si”.
Desde bebés, los niños reconocen la intencionalidad de cada sujeto a su alrededor por el uso de la voz (entonación), es importante anotar, que es en el hogar donde se tiene un primer y determinante contacto con el lenguaje, es apartir de este entorno que el niño desarrollará procesos de comunicación dentro y fuera de éste, así es de suponer que si el niño encuentra los elementos necesarios para desarrollar una comunicación efectiva en su hogar habrá ganado un importante terreno, igualmente sucede en caso contrario, si el niño por el contrario carece de los estimulos necesarios para lograr una comunicación efectiva encontrará dificultades al manifestar sus pensamientos, deseos, necesidades e inconformidades tanto dentro como fuera del hogar.
En este mismo sentido, Marcel Mauss (1971) señala: “En toda interrelación grupal es donde se reconoce la voz del otro, el niño aprende a escuchar y ser escuchado” ; se empieza a notar cierto liderazgo por quienes manejan mayormente el lenguaje, llegan a ser mas queridos, aceptados y seguidos, aunque se observan entre éstos rivalidades justamente por ese dominio. En el caso de los niños pequeños estas rivalidades son todavía inocentes, pero proyectadas permiten comprender las implicaciones que pueden tener en el manejo de las relaciones que se tendrán a lo largo de la vida, de ahí que dependa de los adultos cultivar e incentivar procesos ded participación equitativa y sana convivencia donde se de lugar a la multiplicidad de opiniones y posturas con un alto grado de tolerancia y respeto por la palabra del otro.
Es deber de los adultos (padres, docentes), crear espacios de diálogo entre los chicos y jóvenes donde puedan expresarse libremente, aclarando situaciones, opinando o exponiendo sus ideas, de tal forma que sus voces sean escuchadas, respetadas, valoradas y tomadas en cuenta. Como indica Abril, (2009). “Es a través del lenguaje oral que ocurren las interacciones sociales y los vínculos afectivos”. De ahí la importancia de involucrar a la familia y sociedad en el desarrollo de los niños dándoles a conocer sus raíces ancestrales, en nuestro caso reconocemos la importancia de la mitología indígena, como una manera de explicar lo inexplicable, mediante ésta el hombre, generación tras generación ha intentado hallar respuesta a todas aquellas preguntas que no se pueden resolver, que hacen parte de un misterio que puede ser explicado no mediante un lenguaje común, sino mediante un lenguaje metafórico que busca enseñar a los hombres mediante la reflexión de si y su entorno. La escuela debe entonces procurar las herramientas para favorecer la construcción de la identidad y el sentimiento de colectividad, para el dominio de formas comunicativas y discursivas, pues son la base para la participación social y ciudadana.
Como participes de una comunidad diversa y multicultural, centramos nuestro interés en las variedades lingüísticas (ya sean lenguas, dialectos o interlenguas), que los hablantes manejas para desempeñar sus labores cotidianas. Sin embargo, también es del interés de este proyecto ampliar los horizontes de participación de manera que se trata de cualificar los procesos comunicativos de los estudiantes a nivel oral especialmente, y a la vez promover un ejercicio de comprensión de sus posibilidades dentro de un contexto mucho más amplio como otras comunidades e incluso otras ciudades; atendiendo a los procesos de movilidad que cada vez permean más el ámbito educativo.
Uno de los sustentos teóricos quizá más fuerte para desarrollar nuestra propuesta es el documento en torno a Activida, Secuencia Didáctica y Pedagogía por Proyectos Elaborado por Gloria Rincón y Mauricio Pérez (2008) Especialmente el apartado de Pedagogía por Proyectos: que definen de la siguiente manera: “ es una herramienta de cambio profundo que permite a cada docente enriquecer su quehacer educativo alejándose de la rutina y la repetición sin sentido al vincular la enseñanza con el contexto específico de la escuela, de los estudiantes, de los acontecimientos y desarrollos teóricos actuales”.
En este sentido para la propuesta que nos interesa desarrollar se han tomado algunos de los elementos representativos en la mitología de nuestra región, entre ellos se encuentran por ejemplo los ríos, componente simbolico con gran trascendendia en nuestra cultura, de allí que los indígenas, cuando debían dar respuesta o explicar algún hecho importante tomaran como referente este elemento y a través de él trataran de dar solución o explicar determinados fenómenos, de allí se crearon historias maravillosas basadas en la fantasía. Hoy en día todavía se escuchan esas mismas historias tal vez un poco adecuadas a los sucesos contemporáneos, con algunas modificaciones pues ahora los niños ya no creen mucho en esa fantasía debido a la modernización, tecnología (televisión, internet, etc) lo que ha llevado a olvidar estas tradiciones.
Los indígenas coloniales en algunos de sus mitos, al contrario de otras culturas, difunden la imagen de seres protectores tanto de los hombres como de los ríos y los bosques, por ser la naturaleza el elemento más importante en sus actividades. Entre los mitos más conocidos en Colombia están:
EL MOHÁN
"Fué un hechicero refugiado en los montes y en el fondo de los grandes ríos, un ser benéfico que cuida a los peces y a los pescadores generosos. Pero también dicen las leyendas indígenas de Colombia que el mohán era un hombre que tuvo la visión de la conquista española y sus horrores, mucho antes de que sucedieran. Espantado y medio loco, huyó a los montes y con el tiempo se erigió a sí mismo en Señor de los Ríos
La mitología popular le retrata como un hombre viejo, alto y greñudo, con el cuerpo cubierto de pelo y el cabello muy largo, de mirada terrorífica y uñas largas. Se cuenta que le gusta la juerga y los problemas, por lo que de cuando en cuando baja a los pueblos a beber y a buscar a las mujeres jóvenes".
La mitología popular le retrata como un hombre viejo, alto y greñudo, con el cuerpo cubierto de pelo y el cabello muy largo, de mirada terrorífica y uñas largas. Se cuenta que le gusta la juerga y los problemas, por lo que de cuando en cuando baja a los pueblos a beber y a buscar a las mujeres jóvenes".
Tomado del libro Mitos y leyendas de Colombia de Iván Salazar Duque.
LA MADREMONTE
LA MADREMONTE
"Se trata de la figura de una mujer que cuida los montes y las selvas. Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, estos se enturbian y se desbordan, causan inundaciones, borrascas fuertes, que ocasionan daños espantosos. Castiga a los que invaden sus terrenos y pelean por linderos; a los esposos infieles y a los vagabundos. Maldice con plagas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o cortan los alambrados de los colindantes. A los que andan en malos pasos, les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación. Dicen que para librarse de las acometidas de la Madremonte es conveniente ir fumando un tabaco o con un bejuco de adorote amarrado a la cintura".
"Mujer hermosísima, de cabello rubio, que aunque no tiene sino una pierna, se transporta, con rapidez de un sitio a otro, entre los ventarrones que produce su vuelo de bruja. De ella se valen los camerinos para atemorizar a los niños y obligarlos a portarse bien, pues si no los ojea, o sea que les tuerce los ojos, les mete grillos en los oídos y sapos en el estomago y les hace otros maleficios, de los cuáles no los pueden salvar sino sus propios curanderos especializados en la materia. Para ahuyentar la patasola y evitar los males que procura, los campesinos tienen una oración que se llama “La Oración del Monte”: Señora: Yo como si, pero como ya se ve, suponiendo que así fue, lo mimo que antes así, si alguna persona a mi echare el mismo compás si acaso, por que quizás, esto fue, de aquello pende, supongo que ya me entiende, no tengo que decir mas. Patasola no hagas mal que en el monte esta tu bien".
Tomado del libro Mitos, Leyendas y Costumbres de los Andes Huilenses de Bolívar Sánchez Valencia.
LA MADRE DE AGUA
LA MADRE DE AGUA
"Aparece como una mujer joven muy bella de cabellos de oro y ojos de color azul; con una mirada penetrante y con una fuerza hipnótica de atracción. Es una verdadera ninfa de las aguas, aunque sus pies son volteados hacia atrás por lo que deja los rastros en dirección contraria a la que sigue. Persigue únicamente a los niños, a quienes llama con ternura; los enloquece y atrae con una dulzura y amor maternal, pero con una fuerza de atracción que preocupa a los padres de familia. Los niños flechados por la Madre de Agua se enferman, sueñan con la bella rubia que los adora y la llaman con frecuencia. Cuando están cerca del río, los niños escuchan su voz y la siguen tirándose a las aguas con gran peligro. Los campesinos creen que la Madre de Agua surgió de una bella joven española que se enamoró de un apuesto joven indígena, con quien tuvo un niño. Cuando el padre de la joven tuvo conocimiento del amorío indígena-hispánico, hizo ahogar al niño frente a sus padres, y ante la bella española, mató al amante indígena. La madre desesperada decidió tirarse al río, convirtiéndose en una deidad del río, apasionada por los niños y vengativa de la humanidad".
(Tomado de la página web de la universidad del Magdalena Unimag) Mitos y leyendas colombianas. Favio Silva Vallejo
"Como se ha mencionado anteriormente, los indígenas utilizaban oraciones para comunicarse con los muertos o seres del más allá. Para ellos las oraciones eran sus historias o mitos, contadas en grupo y acompañadas de un ritual que consistía en bailes y representaciones de esos relatos. En las comunidades indígenas históricamente la escuela ha desempeñado un papel desintegrador de la cultura en tanto que ella fue y aún lo es, en muchos casos, un mecanismo de “aculturación”, negando los valores y potencialidades de cada pueblo en particular. Mitología colonial. Una huella para la comunicación"
"Como se ha mencionado anteriormente, los indígenas utilizaban oraciones para comunicarse con los muertos o seres del más allá. Para ellos las oraciones eran sus historias o mitos, contadas en grupo y acompañadas de un ritual que consistía en bailes y representaciones de esos relatos. En las comunidades indígenas históricamente la escuela ha desempeñado un papel desintegrador de la cultura en tanto que ella fue y aún lo es, en muchos casos, un mecanismo de “aculturación”, negando los valores y potencialidades de cada pueblo en particular. Mitología colonial. Una huella para la comunicación"
Monografías – Página web del Municipio de Coyaima Tolima –
Como docentes no podemos ser ajemos al lugar donde nos encontramos, donde laboramos y es por eso que deseamos enfatizar en este trabajo de recuperación de nuestra tradición oral sociabilizando y transmitiendo valores de la cultura propia, involucrando la acción de la familia, de los mayores, de las autoridades tradicionales (médicos, parteras, cabildos, ancianos) en la formación y orientación de los niños y niñas que integran estos grupo. Seguimos en la búsqueda de que los chicos desde los primeros años de escolaridad se reconozcan como indígenas, se sientan orgullosos de serlo, sean críticos, participen en los trabajos y acciones de la comunidad.
Como docentes no podemos ser ajemos al lugar donde nos encontramos, donde laboramos y es por eso que deseamos enfatizar en este trabajo de recuperación de nuestra tradición oral sociabilizando y transmitiendo valores de la cultura propia, involucrando la acción de la familia, de los mayores, de las autoridades tradicionales (médicos, parteras, cabildos, ancianos) en la formación y orientación de los niños y niñas que integran estos grupo. Seguimos en la búsqueda de que los chicos desde los primeros años de escolaridad se reconozcan como indígenas, se sientan orgullosos de serlo, sean críticos, participen en los trabajos y acciones de la comunidad.